TALLER III
ALGUIEN SOBRE MI ESPALDA
INTRODUCCIÓN
El
abordar el mundo físico es necesario para entender el contexto humano, existe
otra parte que tiene el mismo nivel de relevancia es el mundo onírico, el cual
ayuda a entender la naturaleza humana, sus emociones y manera de actuar en base
a los estímulos externos.
•Como
bien se puede observar, hay una relación inseparable entre estas dos estados de
conciencia (vigilia y sueño).
•Convertir
la experiencia onírica en herramienta fundamental para la interpretación del
tipo de lenguaje manejado por el mundo subjetivo.
•Dar
a conocer el caso y buscando que las personas identificadas con este tipo de
problemáticas encuentren en él una manera de entenderlo y de entender un poco
más el denso tema de la realidad interna y el mundo subjetivo.
PROCESO ARTÍSTICO I
Técnica: Acuarela
Soporte: Papel acuarela
Dimensiones: 30x40cm
Año: 2018
Técnica: Acuarela
Soporte: Papel acuarela
Dimensiones: 30x40cm
Año: 2018
Técnica: Acuarela
Soporte: Papel acuarela
Dimensiones: 30x40cm
Año: 2018
PROCESO ARTÍSTICO II
- Adaptación de cuentos clásicos donde se muestre el imaginario de parálisis del sueño.
- Cuento: "La princesa y el guisante de Hans Christian Andersen".
Características del cuento:
- Se plantea una nueva perspectiva del cuento clásico: La parte jamas contada.
- Enfoque en el personaje soñador.
- Relacionar las experiencias de los objetos investigados.
Características de la ministración:
- Mostrar las escenas importantes del cuento en relación con la parálisis del sueño.
- Personaje "vació". En relación a la incapacidad del subconsciente por recordar figuras exactas.
- Ilustración infantil.
LA PRINCESA Y EL GUISANTE
Adaptación del cuento “La princesa y el guisante” de Hans
Christian Andersen
(1805-1875)
Una doncella vagaba sin rumbo por los oscuros y húmedos bosques de
tierras desconocidas, a tropezones logró salir de la espesura de los árboles,
visualizando un pequeño reino en el cual pedir asilo; con premura bajo la
montaña a la vez que la bestial tormenta se intensificaba, corrió sobre la
inestable superficie pisando los caracoles que salían a gozar de los frescos
pozos de agua estancados entre la hierba. Al bajar la montaña se plantó frente
a las formidables puertas de un castillo donde escurrió y alisó sus ropas para
así quedar presentable frente a quien fuera a atender su llamado.
Tuvo que insistir un par de veces antes de escuchar el chirriante
movimiento de los tablones descubriendo una elegante mujer, de avanzada edad.
La mujer la mira interrogante, preguntándose sobre la inoportuna
visita de la joven, a lo que contesta:
-Vengo de tierras lejanas, mi reino ha sido totalmente destruido y
apenas tuve suerte de mantenerme con vida- dice.
La reina se asombra ni bien las primeras palabras entran por sus
cansadas orejas, se regocija y a empujones hace pasar a la joven muchacha que
se instala frente una candente chimenea. Sin darse cuenta, recibe calor y
atenciones por parte de los sirvientes que fueron despertados por la eufórica
soberana.
El alboroto despierta a casi todo el palacio, incluyendo al
furioso príncipe que no le hacía mucha gracia que interrumpieran su sosiego. Más
iracundo se puso cuando su madre le explica que la causa de la algarabía era la
misteriosa aparición de una supuesta princesa; muy hermosa, ha de admitir, pero
sin tener certeza que fuera legitima, pura.
Sin llevarle contraria a la emocionada reina, admitió a la intrusa
en su hogar, le mando preparar la mejor habitación con la más grande pila de
cómodos colchones, almohadones y colchas, para que la supuesta doncella
descansara lo que quedaba de noche; sin embargo, bajo las acolchadas costuras,
mando poner un objeto incomodo, con la oscura intensión de probar la
legitimidad en la sangre de la invitada.
-Si su sangre es azul en realidad, sentirá incomodidad sin
importar las capas de colchas que hayan. Y así, madre, comprobaré que ninguna
princesa es digna de desposarme- Sin decir más, se encerró en sus aposentos.
Con ayuda de los sirvientes, la joven logro encaramarse sobre el
mundo de algodones que le fueron prestados, pero conciliar el sueño no era tan
fácil para ella.
Rodó y rodó en la cama hasta que su cansancio fue capaz de
fundirla en el inconsciente.
No duro demasiado antes de despertarse abrupta mente por la extraña
sensación de picaduras en sus pies. Asustada, intentó moverse, pero no pudo
conseguirlo. Mientras, misteriosas ramas llenas de espinas se enredaban en su
cuerpo atrapándola de brazos y piernas; un travieso gajo serpenteo su rostro
hasta cubrir boca.
Sintió un jalón hacia abajo y miles de capas de tela se abrieron a
su espalda, veía el techo alejarse más y más mientras los rastros de relleno y
textiles rotos aparecían a sus costados. Pronto, la habitación del castillo
desapareció mientras seguía cayendo, y se vio sumergida en un espeso y viscoso
fango verde. Seguía atrapada, sin poder moverse, la gruesa rama que cubría su
boca sentía apretarla cada vez más, y su cuerpo fue sumergido en la masa haciendo
que cerrara fuertemente los ojos.
De repente, se sintió liberada. Sus manos escocían, sus labios palpitaban,
su estómago se revolvía de ansiedad porque su terror hubiera terminado. Abrió lentamente
sus ojos, esperando encontrarse recostada en la innecesaria pila de colchones,
pero sus esperanzas volaron cuando la tranquilidad fue interrumpida por un feroz
tornado que se movía entorno suyo; se vio en el centro de fuertes vientos que
se agitaban dejando destrucción a su paso, dañaba los cultivos, desbordaba los
ríos, las pequeñas chozas no tenían nada que hacer frente a tal catástrofe.
Casi gracioso y de improvisto, un veloz tablón choca en su frente
dejándola otra vez inmóvil.
Durante su desmayo, sintió su cuerpo contraerse. Sus extremidades
se enlazaban cómodamente a su propio cuerpo, haciéndole cada vez más pequeña.
Su ombligo picaba, luego ardía, sintió su piel abrirse con una sensación rasposa,
y desde allí un objeto delgado y tubular salió de su vientre y se extendió a
quien sabe dónde. El pequeño tallo que salía de la semilla en que se había
convertido su anterior cuerpo crecía rápidamente, removía la blanda tierra a su
paso y se irguió ante los cálidos rayos del sol cuando asomó las primeras ramas
a la superficie. Siguió subiendo hasta rozar el cielo y extenderse a todos
lados con sus enredaderas, las hojas se desplegaron con majestuosidad,
simpáticas flores vestidas de lila se inclinaban con respeto; afanados sacos
grumosos se formaron largos guardando las pequeñas esferas ansiosas por
liberarse, en especial una de ellas se removía con fervor intentando salir.
Poco a poco, la pequeña bolsa se fue abriendo desde dentro mostrando en su interior
a la joven princesa, que veía todo con espanto.
Se liberó de la bolsa que la aprisionaba y saltó cayendo en la
suave tierra húmeda. Con dificultad huyó de sí misma, de sus terrores, de su
mente. Corrió con desesperación sin percatarse del terreno que la hizo tropezar
y caer en un charco, se hundió en el sombrío infinito, donde sentía las tinieblas
más oscuras acechándola. La esperanza nació en forma de agua luminosa. En la
lejanía, una zona clara se mostraba con promesas de tranquilidad y buen sopor.
Sin pensarlo dos veces, se removió en un nado improvisado hacia el único lugar
alejado de las sombras. Daba manotazos intentando tocar la luz e inesperadamente
sintió algo en sus yemas, duro, tangible, no parecía ser otra ilusión, parecía
real.
Suelo. Estaba tocando un liso y pulcro suelo.
Ya nada la atormentaba, nada la perseguía, se sentía en una
extraña paz mientras se arrastraba por la extensa superficie. Avanzó hasta que
su mente colapso y todo se fue tornado oscuro nuevamente.
Por un lujoso pasillo desfilaba la realeza con un séquito de
curiosos, llegando al cuarto de la invitada de la anterior noche, se abrieron las
puertas y alzaron la mirada hacia el cuerpo sobre la torre de colchones. El
príncipe comenzó a subir las escaleras para alcanzar a despertar a la durmiente,
cuando un tenue gemido provino de debajo de la cama. Bajo los dos escalones que
había avanzado y se inclinó a revisar el lugar de donde provenían los
silenciosos quejidos, pero el espanto lo hizo caer de espaldas y soltar un agudo
grito que alerto a los demás espectadores. La guardia real avanzo, apuntando sus
lanzas al hueco entre el piso y los tablones de la cama; la reina atendió al
príncipe, que se veía más pálido que el algodón. Este, tembloroso, alzo su
brazo señalando la causa de su terror, su madre llevo la mirada hacia el sitio
sintiendo la sangre helarse y la vida escurriendo por su arrugada piel, cayó en
desmayo al ver el cuerpo de la princesa envuelto en ataduras y siendo
brutalmente arrastrada a la oscuridad de un abismo desconocido.
ILUSTRACIONES
Técnica: Acuarela
Soporte: Papel acuarela
Dimensiones: 30x40cm
Año: 2018
PROCESO ARTÍSTICO III
Durante
el trabajo investigativo y las anteriores propuestas de obra, pude notar la
relevancia de los personajes y símbolos presentes en los relatos de mis
parálisis del sueño, la constancia en la que aparecen ciertos arquetipos y el
carácter repetitivo del mismo mensaje en varias representaciones oníricas me
lleva a plantearme la duda de ¿Cómo escoge la mente los símbolos que emplea
para generar los sueños? Y esa selección es la que nos permite entender el
mensaje que nuestro propio subconsciente crea. De
esa manera planteo mi propuesta artística basada en dichos personajes, en este
caso, su mayoría de papel antagónico, al igual que ciertos objetos que
considero relevantes en cada sueño, los cuales estarán representados en
ilustraciones en acuarela y tinta china.
Técnica: Pintura en acrílicos
Soporte: Cartulina negra
Dimensiones: 30x40cm
Año: 2018
Técnica: Pintura en acrílicos
Soporte: Cartulina negra
Dimensiones: 30x40cm









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